15 enero, 2011

Interpretacion de Meddle

Sopla apenas cuando empieza, va creciendo,
los canales - sincronizados en pantallas - del viento de la rabia
son contestados con contundencia,
elefantes
con extremidades de insectos radiofonicos
son cortadas - extremadamente indiferentes - por los cuchillos del desafio.
Hay ambiente de competicion
se sabe que uno de estos, alguien,
caera.
La lucha ha empezado, torsos cicatrizados y nudosos,
nudillos que se desconchan y dejan pintura roja.
Estos dias. El filo esta ahi, solo piensa, el filo esta ahi.
Uno de ellos y él cortaran
lo poco que queda de paciencia.

Los bramidos cambian, bien pensado,
estaba equivocado.
Todo parece mas sutil ahora,
no hay nada que demostrar.
La puerta se ha caido al suelo,
abre hacia abajo.
El iluso se ha ido,
una nube de ira
se guarda en una pipa.
Posiblemente
no descarte el picaporte
para bajar al sotano.
Claro, es la primera vez que bajo
a la consciencia de poder caer
y helarme en el frigo de sus entrañas.

Los buenos llegan, sin miedo,
verdaderos arriban, nada temen,
no le recelan a una empuñadura
o a una pelusa llorosa del subsuelo
Siempre esta el tonto que dice solemnemente:
"No hay que tener cobardias,
todos los dias son asi."
La compasion de las cuerdas es tremenda.
Quien ha tenido buenos dias siempre
ha visto solo uno,
yo seis
algunos incluso se comen la luz
o son circulares.

Es un placer untar la Victorinox
con mermelada de lagrimas,
recien sacadas de lo mas endemicas del freezer
y pasar el continente del pote,
de uno a otro confin de la tostada,
planisferio sin mapa;
mientras echo de menos mis viejos marcos
del departamento de La Plata,
La sonrisa de mi abuelo con el perro sentado
sobre la vetusta repisa polvorienta, siempre alla.

Empezo ahora, lo anterior solo preludio,
goteo del mar, hasta que se llena la bañera.
Meto a los hules en el baño para que jueguen,
cada tanto los ahogo para que hablen por debajo
y griten a los alemanes ensardinados del U-20 esas cosas que no puedo decir.
Los censores me buscan en las calles para estamparme etiqueta
la misma que si nombro aparece, suma de mis simbolos,
de una oleada y marea de nauseas y vomitos,
resta de patologia, sufrimiento y todos los valores nutrientes,
lo que pesa en la espalda y duele,
la joroba hasta el bolsillo, de lo mal que se interpreta.
Salgo del bochorno del ahogo de estar debajo del agua,
saco la nariz por la espalda, si sacase
la cabeza corro riesgo de ser comida japonesa.
Tomo aire y vuelvo a las profundidades
del silencio filarmonico de los ensayos.
Retorno, soy un estribillo
con escuetas variaciones progresivas.
Las enanas sabran perdonarme la contradiccion.
viven de reverberar sonidos
agudos, hirientes, lamentos, contestaciones,
sin sentido para el comun de gente,
asemejan las sirenas de un carro de combate
los gritos vuelven, nunca se fueron.
Ya veo el barco, el arpon,
corre, sal y pimienta nos esperan en el plato.
El cetaceo para con su mano al niño,
le avisa del conductor que pasa,
la frontera no es segura.
Se aleja, pierde brillo y la lobreguez se da un paseo por la playa.
Es hora de salir. Vuelve la contundencia,
hora de salir, respirar si nos dejan
y saltar por la vida, saltar,
el filo no nos atraviesa
y el triste hombre amarillo se conforma con tiburon en conserva.
Es hora, ha pasado mucho ya.
Esto es libertad, la noche y ninguna luz que avise
presencia humana. Cuidado con ese resplandor!
Abajo, llenad los pulmones de humo de agua
Y la voz de mi viejo abuelo empieza a contarme
que las ballenas y los delfines,
con el tiempo y el humo se desvaneceran
y todo sera culpa de no haber llorado lo suficiente,
el mar se vaciara
toda culpa habra sido de los que giraron la cabeza
y dejaron que el sotano se llenase de agua
mientras con risas malignas, echaban cigarros y monedas al mar.
El frigo es ahora un barco y el radar lo capta en la pantalla.
Sacad el tapon, yo no juego mas,
no me gustan los juguetes rotos.