La noche avanza polucionando
y los resquicios de cielo limpio
van retractandose de su existencia.
El campo de batalla se tiñe,
lobreguez de cosas nefastas
como el suicidio de Luis.
No me pregunten por X o V.
La noche pisa lo magenta y bermellon
con azul y zafiro,
las estelas se convierten en manto
y absolutamente todo se funde.
Suavemente rapido pasan los estados
de los topacios de la Corona.
Todos padecemos la noche
como una alegria que pica
mas pasajera
en un tren que pasa
cada muerte de Pontifice,
sobre todo si el susodicho era
peor que el Rex a lo Warhol
post-moderno y tiznado de kitsch.
Como viene, la noche retrocede
y deja caballerosa la silla
que ocupaba en el potro.
Vuelve la mas putrida
de las democracias disfrazadas
de alegria de cafe de ejecutivo,
solo un sucedaneo de la vida
servido por una secretaria anorexica.
La Escombrera vuelve a casa
Hace 2 semanas

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