
Es tan viejo como la crucifixión o el pelotón de fusilamiento militar. Cinco balas, una de fogueo. No hay culpables. En la estructura del poder, todos tienen una coartada creíble. No hay conexiones comprometedoras, excepto en el punto más secreto.
Pero tiene que ser un éxito. No importa quién muera ni cuánto cueste... los autores tienen que ganar... y nunca serán acusados por nadie de ningún delito. Eso es un golpe de estado.

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